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¡Hilflosigkeit! | Primera Noche Carteles Biblioteca | Cuatro+Uno
PRIMERA NOCHE CARTELES BIBLIOTECA

¡Hilflosigkeit!
Ernesto Sinatra

 

Hilflosigkeit, nombre freudiano que retoma Lacan en su Seminario 6, para situar el "sin recursos del sujeto frente al deseo del Otro" [1] y no menos para destacar ese estado "más primitivo que todo" [2], incluso que la angustia, ya que esta "es un esbozo de organización a la que, después de todo se la espera". [3]

Hilflosigkeit, emplearemos este concepto para leer un síntoma de nuestra época -el ataque de pánico- articulado con un fantasma que allí responde.

 

Panic-Attack: Breaking-daddy
La sociología contemporánea caracteriza a la época actual por el pasaje de la sociedad tradicional a la sociedad de riesgo y describe las transformaciones sociales producidas a partir de este pasaje. Por ello, el amor -que confronta con el encuentro con el Otro sexo- verdaderamente suele dar miedo, un miedo pánico.

El ataque de pánico constituye un fenómeno que es destacado por el Manual de Diagnóstico en Salud Mental (DSM) en un lugar relevante. El desprendimiento de la tradición por parte de la sociedad moderna deja a los ciudadanos solos frente al porvenir; el encadenamiento del pasado con el futuro advino precario pues la tradición ya no asegura con sus normas y rituales un futuro predecible; en la modernidad tardía la conexión de lo pasado y lo futuro adviene contingente, ya no necesaria. Por todo eso, para nosotros el pánico –conjuntamente con la depresión y las adicciones– constituyen paradigmas actuales de nuestro tiempo.

En una primera aproximación, diremos que el denominado "ataque de pánico" marca hoy el punto exacto del individuo sin recursos, desamparado frente al desfallecimiento del Otro, sin recursos frente a la caída del Otro; ese Otro que remeda al de la tradición y sus normas que daban garantía a los ciudadanos para hacerles el mañana previsible.

En el pánico no hay Otro que valga: el individuo se halla mortalmente solo frente a su dolor de existir; al mismo tiempo, también el pánico "se lleva puesto" al Otro del sentido, presentando con su irrupción, un sin-sentido, la ausencia máxima del sentido: de pronto, algo acontece que desespera al sujeto, llevándolo hasta una sensación de vértigo; pero cuando se intenta precisar qué fue lo que pasó, allí no ocurrió -en verdad- nada. O lo que es lo mismo, aunque las consecuencias sean devastadoras a nivel del cuerpo y del pensamiento –sudor, agitación, sensación de muerte, etc.–, no hay sentido que pueda evitar o explicar lo que allí ha acontecido; o –permítanme que lo diga de esta forma– no hay sentido que opere en el Nombre del Padre para que logre detener la irrupción del goce en el cuerpo, para decir que no a ese radical sin-sentido que amenaza con terminar con todo, con arrasarlo todo.

 

Hilflosigkeit: el Otro sin Otro
Es en esta perspectiva que el pánico es el afecto de la inexistencia misma del Otro (del Otro apaciguador, del buen padre, del padre de la tradición normativizante). Pero también es el pánico el afecto que marca la presencia concomitante de lo real sin investidura representacional (no hay palabra que nombre –es decir, que apacigüe– lo que acontece); el pánico da cuenta de la falta misma de representación, de la fuga estructural del sentido, de la ausencia irremediable del Otro del lenguaje -y de la ley, de la que el padre freudiano había parodiado ser el garante en la pantomima edípica al confundir prohibición con imposibilidad.

Pero entonces, ese desamparo, el Hilflosigkeit descrito por Freud y retomado por Lacan en nuestro Seminario 6 para designar el "sin recursos del sujeto confrontado con el deseo del Otro", ¿sigue en pie dicha formulación, en cuanto ya no habría Otro frente al cual desfallecer? ¿O se trata de Otro "Otro" por considerar?

Me inclino por considerar que la caída del padre en la civilización (su ausencia) ha densificado, intensificado, la figura gozosa del Otro (su mortífera presencia en el parlêtre). Ante la inexistencia del Otro simbólico que regule el goce, más "sin recursos" queda el sujeto al confrontarse con el puro deseo del Otro que procesa el fantasma del Uno.

Creo que solo convendría aquí incorporar la suposición del goce del Otro para leer en la actualidad la afirmación del 58 del "sujeto sin recursos frente al deseo del Otro", [4] suposición de goce 'lee': deseo del Otro.

Un problema clínico de aquí se desprende y es acuciante: cómo transformar el pánico en angustia en cada caso de urgencia subjetiva.


NOTAS

  1. Lacan, J., El Seminario, Libro 6, El deseo y su interpretación (1958-1959), Paidós, Bs. As., 2014, p. 472.
  2. Ibíd.
  3. Ibíd.
  4. Ibíd.