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CATÁLOGO DE CARTELES
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DECLARACIÓN DE CARTELES
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SECRETARÍA
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Responsable: Carlos Rossi

Colaboradores: Bordón, Catalina, Cora, María Eugenia, Gurevicz, Mónica, Mizrahi, Silvia, Stringa, Esteban, Trachter, Analía, Valcarce, Laura, Vulpara, Gabriel, Cottino, Gastón (Ad Hoc)



La invención colectiva | Lógicas colectivas | Cuatro+Uno
LÓGICAS COLECTIVAS

La invención colectiva [1]
Leonardo Gorostiza

 

1) Algunas contingencias

En primer lugar, además de agradecer la invitación que me han hecho a trabajar hoy junto a ustedes, quiero comentarles algunas pequeñas contingencias que fueron jalonando la preparación del encuentro de hoy.

El año pasado, antes de producirse la permutación en esta Sección Rosario de la EOL, Rubén López me transmitió, al igual que Paco Depetris, el interés que existía en muchos de ustedes - especialmente los que forman parte de los grupos de investigación que trabajan aquí en referencia a la Escuela – el interés en trabajar en torno a la problemática de la investigación en psicoanálisis.

Recuerdo que en aquella oportunidad, al verme algo así como rápidamente investido – probablemente por mi condición de Director del ICBA – del ropaje del Sujeto supuesto Saber qué es investigar en psicoanálisis, pergeñé una coartada para no calzarme dicho ropaje y sentirme más tranquilo: les propuse a Rubén López y a Paco Depetris que desplazaríamos la cuestión y que haríamos una presentación de un volumen de la Colección del ICBA llamado Del Edipo a la sexuación que estaba por aparecer y en donde debían salir publicados varios textos que abordan la cuestión: la conferencia inaugural del ICBA – dictada por Jacques-Alain Miller en noviembre de 1998 – titulada "El ruiseñor de Lacan" y que responde – parcialmente - a lo que había sido una pregunta mía equivalente a la de ustedes: "¿Qué es investigar en psicoanálisis?". También saldría publicado allí la conferencia de Eric Laurent, pronunciada el año pasado en el ICBA, titulada "Lo imposible de enseñar", y en donde él también responde directamente a esa pregunta. Además, en dicho volumen estaba prevista la aparición de textos fundamentales sobre la historia del Instituto del Campo freudiano: "Peut être Vincennes" y "Lacan pour Vincennes!", y la primera clase del curso "1,2,3,4" de Jacques- Alain Miller, que consiste en la Apertura, en 1984, de la Sección Clínica de París y en dónde él realiza una reconstrucción de la historia y de las razones del surgimiento del Departamento de Psicoanálisis que es fundamental conocer para ubicarse en la perspectiva de lo que es la enseñanza y la investigación en el Instituto del Campo Freudiano.

Esto, como se darán cuenta, era más que suficiente como para desplazar la cuestión y dedicarnos a la presentación del volumen. Pero... el Director del ICBA propone y….¡ los tiempos editoriales disponen!....Y es así que recién para el próximo mes de agosto- al menos esperamos eso- podremos contar con dicho volumen cuya lectura, tal como creo acabo de transmitirles, es muy importante para ir orientándonos en este tema.

Desprovisto entonces de este recurso para desplazar la cuestión, me vi nuevamente confrontado al hecho de que debía hablar ante ustedes acerca de "¿Qué es investigar en psicoanálisis?"

Pensé que podía, no obstante, guarecerme- al menos inicialmente- en las respuestas que tanto Miller como Laurent dieron a dicha pregunta, y es por allí que voy a comenzar.

Por ejemplo, cuando le pedí a Jacques-Alain Miller que se extendiera más sobre el punto de la articulación entre enseñanza e investigación (saben que es el leiv motiv, la consigna del ICBA), respondió con un ejemplo singular: el Seminario de Lacan.

Como hasta ahora solo contamos con la clase inaugural del Centro Descartes[2], donde Miller abordo especialmente este tema, creo conveniente leerles con cierta extensión lo que él propuso y agregó en la inauguración del ICBA para que ustedes dispongan de estas ideas orientadoras hasta tanto publiquemos toda la conferencia.

Allí, dijo al respecto:

"Hay una parte de la enseñanza que es repetición. No hay que descartar y tampoco despreciar esta parte de la enseñanza. Repetir lo ya dicho, lo acumulado por los que han venido antes que nosotros. Conocemos la importancia de establecer bibliografías, (...) hay que respetar efectivamente este lado de la enseñanza, las referencias.

Esto está del lado de la acumulación, de la erudición, donde se trata de ser completo, de estar bien informado.

Pero hay otra vertiente de la enseñanza, porque no podemos sostener ninguna enseñanza solamente con la repetición. La otra vertiente es lo que llamamos investigación. Figura así en la tapa del cuadernillo del Instituto. Investigación es búsqueda, espera de lo nuevo. Es verdad que para tener la idea de que algo puede ser nuevo ya hay que conocer lo acumulado. Hay una dialéctica entre esas dos vertientes. Se dice, espera de lo nuevo, de un buen encuentro, de un hallazgo. Y eso obedece a otro régimen que el de la repetición docente. En esta vertiente estamos en la contingencia, no tenemos seguridad. En la repetición sí, tenemos seguridad.

Solamente se puede tratar, como lo hacen las ciencias duras, de organizar lugares donde se puedan producir encuentros, lugares donde se cruzan ideas y personas y que permiten manifestarse al azar".

- Ven que tenemos aquí una alusión a la práctica de la conversación.

"Y es tan importante como todo lo que pertenece a lo sistemático. Es a esta vertiente a la que quiero dirigirme esta noche – continúa Miller - dejando de lado lo sistemático, fundamental, que soporta la actividad, pero que tiene sólo interés en la medida en que da lugar a lo a-sistemático, a lo singular. Empezaré hablando de una singularidad, la de la búsqueda de Lacan, bajo la forma del Seminario, que era su aparato de enseñanza; no ha tenido otro, hasta que tuvo su Escuela, pero nunca lo descartó como aparato."(...)

Les recuerdo al pasar que uno de los rasgos específicos de la orientación del ICBA consiste en sostener una interrogación permanente de nuestros aparatos de enseñanza para que sean cada vez más acordes al real propio del psicoanálisis. Continuemos con lo dicho por Miller:

"Hay que decir-subraya- que El Seminario de Lacan (...) ha sido un semillero de psicoanalistas, un lugar de formación al psicoanálisis, a las formaciones del inconsciente. (...)

Y a través de la publicación se puede decir que ha sido un éxito de formación intelectual y práctica. Eso justifica mirar un poco de cerca, qué es este maravilloso aparato de Lacan. ¿Se trataba de un procedimiento? ¿Se trataba de un método? No me parece. Precisamente pienso que ha sido tan exitoso porque no se trataba de ningún procedimiento ni de ningún método. Uno puede elegir tal procedimiento, evaluar los resultados, como una técnica. Pero claramente, El Seminario no era una técnica de Lacan. El Seminario de Lacan era otra cosa. Era, día tras día, o por lo menos semana tras semana, el discurso de alguien que se agitaba alrededor del inconsciente. Alguien que manifestaba que el psicoanálisis era, a la vez, su práctica y su dificultad, su preocupación. Alguien que exponía como él, trataba de hacer con esta disciplina y este objeto. Cómo a la vez se embrollaba y trataba de desembrollarse, y lo que se captaba era efectivamente este movimiento de embrollo y desembrollo. Estamos muy lejos de las ideas de métodos de enseñanza. Y él (...), claramente, cambiaba a medida que pasaba el tiempo. Modificaba su manera de hacer. Es decir que lograba transmitir el psicoanálisis como disciplina pero a la vez reinventándola a su manera.

A primera vista pensamos que Lacan demuestra su dominio del tema; pero no. Si se percibe el camino en su continuidad demuestra, por el contrario, la resistencia de un saber y un cierto fracaso del dominio sobre un real. Este fracaso, la demostración del fracaso del dominio, me parece patente. Lacan siempre cambia, remodela, moviliza y nunca dice "está cumplido" sobre ningún punto. Cuando lo dice, lo desmiente poco después.

Lo que se trata de preservar es esta dimensión de insatisfacción. No vamos a agregar un sector especial en el ICBA, "el sector de la insatisfacción", pero estaría justificado. Sería el sector donde se dice que "no hay nada satisfactorio en el programa, en los métodos, en lo que hemos logrado". Es el sector donde nunca se dice "cumplido".Pero no hacemos un sector de la insatisfacción porque debe estar en todas partes..."[3]

Creo que perciben de que manera esta presente en lo dicho por Miller lo que constituye el eje de la Orientación lacaniana, es decir, considerar a la enseñanza de Lacan en su conjunto para poder reconstruir las transformaciones que Lacan fue realizando a lo largo de la misma y no tomar en forma aislada sus dichos que, de hacerlo, muchas veces resulta contradictorios entre sí. Esto último sería una lectura "dogmática" de la enseñanza de Lacan; contentarse con afirmar "Lacan dice…", y punto. Por el contrario, la Orientación lacaniana supone, reconstruir las problemáticas a las que responden las elaboraciones de Lacan y las razones de sus variaciones.

Por su parte, cuando a Eric Laurent se le formuló la misma pregunta, respondió así:

"¿Qué es la investigación en el psicoanálisis? Es verdad, que lo que se llama investigar - que creo que es crucial - no sabemos exactamente lo que es..."[4]

Pero no se queda allí y pone como ejemplo la formula que tuvo Jacques- Alain en sus seminarios chicos (no en el Curso), de los cuales Laurent, dice "son demostraciones en acto de lo que es investigar".

¡Nos encontramos nuevamente con una respuesta que apela a lo singular, no a un método preestablecido!...Y la fórmula se acerca a la de un cartel ampliado con Miller como más-uno.

Agrega luego que las conversaciones, que siguen el mismo espíritu, son verdaderos laboratorios de investigación que hace una serie de años están centrados en conceptos fundamentales de la práctica analítica. Considera que, cada vez, una investigación es esto: asegurarse de que en este trabajo en común estamos vislumbrando, donde está el problema, es decir, lo que se llama poner el objeto a en el buen lugar. Se trata de ver donde está la cosa más allá de lo que uno dice; cómo, con los significantes, se cerca el goce de lo real en juego, de la cosa viva que está detrás (tanto en la comunidad como en la época).

Y si bien subrayó que es importante, desde esta perspectiva, que "los analistas no tengan la idea de que investigar es solamente preocuparse por objetos definidos afuera de la experiencia analítica, ya que es dentro de la experiencia analítica, que tenemos que hacer funcionar los saberes actualizados", no dejó de señalar también como un principio a tener en cuenta en el abordaje de los saberes exteriores a nuestra práctica, lo que llamó "exigencia de contemporaneidad", es decir, seguir de cerca la distribución- en cada momento – la distribución actual de los saberes, especialmente cuando hay un ritmo tan intenso de renovación de los saberes como en nuestra época. Es decir que si bien las referencias canónicas de Lacan deben ser conocidas, de nada sirven si no se retoma su espíritu de interlocución con la contemporaneidad. No se trata entonces de saberes "muertos", es decir de museo, sino de saberes vivos, actuales, vivientes.

Bien. Pero como me pareció que no era suficiente reiterar ante ustedes lo que mas tarde aparecerá publicado y que ustedes podrán recorrer con detenimiento, a partir de otra contingencia, el encuentro en París con una vieja revista surrealista impulsada por René Magritte en 1940 (de la cual sólo han aparecido dos números), se me impuso- podría decir- el título que finalmente le propuse a Depetris para esta intervención: "La invención colectiva". Era una manera de forzarme a ir al límite de mi propia ignorancia y no guarecerme sólo en lo ya sabido, ya que lo que sigue no lo tenía elaborado de antemano.

Debo decirles que me gusta este título, y que – incluso – pensé si no podríamos tomarlo para una revista del ICBA que se centrara en y acogiera los trabajos de investigación. Veremos...

En la editorial de dicha revista (redactada por Magritte) se señala: "Sobre el paso tenebroso de 1940...nos importa mantener intacto el estado de espíritu- es una alusión al deseo- que el surrealismo a creado bajo la forma de precipitado poético y que orienta los unos hacia los otros que forman parte de él y que lo presentan.

Publicando La invención colectiva, rompemos con el silencio al que las guerras obligan a muchos de nuestros amigos extranjeros...."[5]

Dos cosas claras: espíritu de invención colectiva ligado al surrealismo e ímpetu más allá de los nacionalismos en guerra.

Ahora bien, otra contingencia, el encuentro con un texto dedicado a Nicolás Bourbaki, me permitió ver cómo, aún en el campo más duro, como lo es el de las matemáticas – y especialmente el proyecto Bourbaki – lo colectivo también puede ser considerado como un eje central para la elaboración de saber. El mismo "estado de espíritu" - podemos decir – presente en el surrealismo, animaba al proyecto Bourbaki. No es casual entonces, que Raymond Queneau haya tomado impulso de dicho proyecto para la creación del OULIPO (Obrador de literatura potencial) y que Lacan mismo, lo haya hecho en lo que fue la creación de la revista SCILICET.

No me voy a extender sobre este punto, sólo recordaré -para quienes no estén informados al respecto- que Nicolás Bourbaki no era el nombre de ningún matemático sino el nombre ficticio con el que un grupo de matemáticos designó el plan que aspiraba a reconstruir las matemáticas siguiendo lo que fue el proyecto de Hilbert, es decir rehacer su fundamento a partir de la teoría de los conjuntos y conseguir así una unificación de las matemáticas.

Anonimato personal y elaboración colectiva, en búsqueda de una unidad conceptual, fue su guía. Así lo expresa uno de sus fundadores, Szolem Mandelbrojt, en una carta de 1936 dirigida al subsecretario de estado de investigación científica: "La fórmula de colaboración que hemos adoptado es nueva; no nos hemos limitado a compartir el tema en trozos y distribuirnos la redacción de esas diversas partes. Por el contrario, cada capítulo, luego de haber sido ampliamente discutido y preparado, es confiado a uno de nosotros; la redacción así obtenida es vista por todos, es discutida nuevamente en detalle, ella es siempre retomada al menos una vez y, muchas veces, varias. Perseguimos así una obra verdaderamente colectiva, que presentará un profundo carácter de unidad."[6]

Creo que algunas de estas indicaciones no vienen mal cuando pensamos el trabajo en los grupos o Ateneos de investigación. Y no sólo eso, si recordamos además que Miller dice que el espíritu del cartel es también el de Bourbaki.[7] En este punto hay una diferencia a establecer: el producto, en el cartel, es propio de cada uno, mientras que en un Ateneo de investigación, es colectivo. Creo que ustedes saben de las dificultades que este tipo de redacción colectiva suele suscitar entre los integrantes de un grupo.

 

2) La investigación, más allá del Edipo...

Bien, ubicado este marco, voy a avanzar hacia el núcleo de lo que quiero transmitirles hoy en relación a la "invención colectiva". Para ello, lo abordare primero por el siguiente sesgo. Tomaré como punto de apoyo un texto que también será publicado en el volumen comentado y que Uds. acá en Rosario deben conocer muy bien ya que lo han trabajado para las Jornadas de la sección de hace un par de años. Me refiero a la "Pequeña introducción al mas allá del Edipo" de Jacques-Alain Miller.

¿Por qué comenzar por aquí? Simplemente porque hay un lazo indisoluble entre el más allá del Edipo y la invención de un nuevo saber...en lo real. Nuestro modelo es aquí la ciencia, la cual- tal como señala Lacan en "La tercera"- opera con letras vaciadas de sentido por fuera del Otro del sentido, de la cultura, para alcanzar su real.

Recordemos que en dicho texto Miller lanza uno exhorto a los psicoanalista. No sin humor dice: "¡Psicoanalistas, aún un esfuerzo más para ser científicos!", y muestra, luego, cómo todo el esfuerzo de Lacan ha ido en el sentido de pasar de la mitología freudiana a la lógica, como modo de alcanzar un real y acercarse así al discurso de la ciencia.

Pero hay un punto que quiero subrayar y que es cuando Miller indica la orientación para una cura concebida y dirigida más allá del Edipo. Dice entonces que se trataría de: 1) ir en contra de lo que en el dispositivo lleva al sujeto supuesto saber a identificarse a la función del Padre, y mantener – por lo tanto – separado al SsS de los semblantes del Padre; 2) separar el significante amo del plus de gozar, pero en beneficio del segundo..; y, 3) no doblegar al sujeto bajo una ley que no es sino ficción sino permitirle descubrir el por qué de los semblantes y el cómo del goce (es decir, elaborar su propia lógica de sus modos de gozar).

Propondría, a partir de esto, poner el acento en el primer punto y, mutatis mutandis, pensar que para una investigación que apunte a la invención de un nuevo saber, también es necesario separar al SsS del Padre para así poder hacer un uso operatorio del SsS cuando éste no es más – como lo es en la cura – un Sujeto supuesto Sentido (significación inconsciente). Un uso así concebido es lo que creo permite, partiendo de una hipótesis, elaborar un saber que no sea meramente sentido particular de un sujeto. Recuerdo además que en el Seminario 20, Aún, Lacan homologa el sujeto supuesto a la hipótesis diciendo que él, al igual que Newton – a quien critica cuando dice Hypotheses non fingo – no avanza sino formulando hipótesis, la que, una vez demostrada, puede ser eliminada.[8]

Por otro lado, desde esta perspectiva podríamos plantearnos el parentesco existente entre la ciencia y la psicosis en la cual, el Sujeto supuesto Saber funciona sin el límite que comporta el semblante del Padre. Y podríamos respondernos diciendo que allí, en las psicosis, lo que se desencadena en lo real es precisamente el Sujeto supuesto Sentido ("Todo sin sentido se anula" era una de las invocaciones de la voces Schreberianas en donde Lacan señaló que se inscribía el funcionamiento mismo del significante). La ciencia, por su lado, si bien introduce la forclusión del sujeto y de la verdad como causa, hace de su escritura sin-sentido, puras letras en lo real, la fuente misma de un nuevo punto de capitón. Así lo subraya Jacques-Alain Miller en el "Post - analítico" cuando, retomando un texto de Laurent, dice "Tomada así, la conversación (recordemos lo de la conversación como un "laboratorio de investigación") sería el camino de saber qué conviene al más allá del Edipo y qué conviene también en el tiempo del Otro que no existe"(...) "...A pesar de que los científicos deben mantener siempre una conversación constante y despliegan medios muy importante para continuar la conversación a viva voz, la ciencia apunta al lugar del silencio, es decir, instala la demostración rigurosa (la cadena rigurosa de sus letras y de su cálculo) en el lugar del Nombre del Padre. Al psicoanálisis – continúa Miller – no le está permitido la demostración silenciosa – los matemas de Lacan son sólo una simulación de ciencia -, de tal manera que quizá la conversación es lo que instalamos nosotros en el lugar del Nombre del Padre."[9]

Entiendo que, de esta manera, apuntamos a lo que – ya no siendo el Nombre del Padre – puede hacer de punto de capitón. Pero esto parte de concebir al síntoma como lo que hace punto de capitón, lo cual no es lo mismo que reducirlo a producir un efecto de significación. Se trata de cómo el síntoma captura un real. ¿Podríamos decir entonces que el síntoma de la ciencia es su demostración silenciosa; y el del psicoanálisis la conversación?

Deberíamos en este sentido aclarar entonces que esta última, nuestra conversación analítica, debe diferenciarse de la conversación que también promueve el neopragmatismo – al modo de un Rorty – ya que no se trata sólo de obtener un punto de consenso transitorio y relativo para un contexto y una comunidad dada par la cual son validados ciertos efectos de verdad, sino de que, efectivamente, un real se encuentre allí concernido.

Ahora bien, para que esto sea posible, el Sujeto supuesto Saber puesto en obra debería implicar para nosotros – como dije antes – que se encuentre separado del semblante del Padre; de lo contrario seguiríamos en el registro del sentido introducido a partir del Otro[10]. Creo que es a esto a lo que Miller apunta cuando habla, en su texto "El pase perfecto"[11], de "la suposición vacía". Es decir, de una significación de sujeto supuesto que, cuando hay efectivamente pase, es como si quedara vacía.

Lo entiendo como un uso práctico del SsS al modo de una hipótesis que posibilita la elaboración, la invención de un saber, por fuera de la producción de sentido.

Podrían plantearme, llegado a este punto, que tal vez estoy acercando y casi asimilando la investigación y la invención de saber a lo específico del dispositivo del pase.

Y, efectivamente, es así. El pase es el lugar más científico de la Escuela. El lugar de elaboración de un saber pero de un saber que contiene en sí una hiancia, y es de esa hiancia que se intenta hacer matema y no misterio.[12]

Podría decir entonces, que en el pase como dispositivo de invención colectiva de saber[13], es donde deberíamosinspirarnos, tal vez a partir de localizar su estructura, para pensar algo más sobre la investigación en otros ámbitos como lo son, por ejemplo, los del Instituto del Campo Freudiano, y que no implique meramente, la repetición de lo ya sabido.

La perspectiva de la conversación – les comento al pasar que el grupo Bourbaki al que hice mención se reunía periódicamente en verdaderas conversaciones sobre los textos y temas abordados- que venimos subrayando implica una relación especial con el saber. Miller se pregunta "...si no tratamos con esta idea de conversación de definir una relación específica a la suposición de saber.(...)La conversación – agrega – es la puesta en acto de la desuposición del Uno. Una conferencia encarna la suposición de saber del Uno. La conversación, en cambio, me parece que es la puesta en acto de la desuposición de saber del Uno, del saber soportado por uno solo. La conversación, en este sentido elevado, eminente, significa que el otro tiene siempre algo para decir. El otro que fundamenta la conversación, encarna el hecho de que siempre queda algo para decir..."[14]

Creo que coincidirán conmigo que algo de esto es el espíritu del pase ya que, ¿Cómo podrían escuchar los carteles a los pasantes si no se encontraran en una disposición a ser enseñados, a ser enseñados por los testimonios que a ellos se dirigen?

Ahora bien, en ese mismo seminario sobre el post-analítico, Miller también hizo referencia a una operación que podría ser considerada como propia a la elaboración de saber en el ámbito de una conversación y en la perspectiva de huir de "lo ya sabido" hacia "lo no sabido", al límite vacilante entre lo "ya sabido" y lo "no sabido". Mencionó allí lo que Pierce llamaba abducción, y se planteó que tal vez eso es lo que necesitemos para la conversación como ámbito de elaboración de saber.

Voy a hacer ahora una breve digresión sobre este punto ya que, precisamente, coincide con algo que Raúl Vera Barros me hizo llegar dentro de una serie de preguntas antes de esta reunión. El me preguntó si "es pertinente la abducción para la investigación del detalle en psicoanálisis" y "cuáles serían las diferencias de su uso en el psicoanálisis con el del neopragmatismo". Como le respondí en esa oportunidad: intentaré...articular alguna respuesta posible a partir de la provocación de la pregunta y dar un ejemplo concreto.

Pero mientras tanto, y a modo de un cortocircuito, responderé lo siguiente: los neopragmatistas no leyeron a Lacan en 1958, no leyeron "De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis"….

Por ahora, dejo planteado el enigma de lo que esto quiere decir...

 

3) El salto

De lo que he podido relevar, impulsado por la pregunta que me hicieron, sobre la enorme elaboración que ha sido la de Sir Charles Sanders Peirce, pude localizar que si bien durante un tiempo Pierce consideró a las tres formas de inferencias (es decir las modalidades de los procesos mentales tanto de descubrimiento como de justificación o explicación), si bien consideró a las tres formas de inferencias (deducción, inducción, abducción) como formas independientes, su creciente inclinación a considerar la lógica como un modo de investigación o como un conjunto de procedimientos para los métodos de investigación, esto lo llevó a la idea de que cada una de las tres formas de inferencia es un paso en el camino de la investigación.

De este modo, la abducción (también llamada inferencia hipotética) sería la forma de inferencia que agrega algo al conocimiento, formando teorías. Mientras que la inducción completa el proceso de la búsqueda, encontrando hechos confirmativos de las teorías.

Peirce llama también a la abducción, "instinto de conjetura"[15].

Como el mismo Peirce señaló en una carta a William James, "este singular instinto de adivinar" o inclinación a adoptar una hipótesis, es "una ensalada singular ...cuyos ingredientes principales son la falta de fundamento, la ubicuidad y la fiabilidad". Peirce mismo agrega que "...realizo una abducción cada vez que expreso en una frase lo que veo. Lo cierto es que todo el tejido de nuestro conocimiento es un paño de puras hipótesis confirmadas y refinadas por la inducción. No se puede realizar el menor avance en el

conocimiento más allá de la fase de la mirada vacua, si no media una abducción en cada paso."[16]

Creo que es conveniente establecer claramente las diferencias que hay entre las tres formas de inferencia. Miller lo hace con toda claridad en su Curso Donc. Así, en la clase del 8 de diciembre de 1993 señala que "ya no es tan verdadero decir que no hay nada de sorpresa en la deducción. De una cierta manera, deducción quiere decir: no sorpresa. Ella debería querer decir eso. Se han fijado las reglas y ellas funcionan. Dicho de otro modo, la deducción, pensada a partir del algoritmo – es decir, a partir de procedimientos reglados – debería proscribir la sorpresa. Pero...la sorpresa no cesa de surgir de nuevo.

Esto incluso es más manifiesto en la inducción. El razonamiento inductivo es aquél que, a partir de un cierto número de casos, se autoriza a generalizar. En la inducción está siempre el paso inductivo que es el que se autoriza en generalizar a partir de un cierto número de casos y no de "todos los casos" (lo cual es imposible). Es una cuestión de decisión que implica dar el salto y decir, a partir de un cierto número, "todos". Se salta. Saltamos por sobre un abismo." Y luego, Miller agrega: "Es muy importante en psicoanálisis la inducción. Podemos decir que, mucho más que la deducción, es la inducción lo que es la forma misma del pensamiento psicoanalítico."(...) Lacan llamaba a eso muy alegremente. Decía que el psicoanálisis es una ciencia conjetural. Pero, ¿qué quiere decir "ciencia conjetural"? Quiere decir: ciencia inductiva. La conjetura en sentido propio, es justamente lo que nos permite, a partir de un cierto número de experiencias pasadas, proyectarnos hacia el porvenir y hacer la conjetura de que eso será siempre. Podemos decir – concluye Miller – que Lacan ha jugado – es lo que llamamos su gusto por el matema – a hacer como si el psicoanálisis, saber inductivo, fuera un saber deductivo. En efecto, hay partes en el psicoanálisis que Lacan ha vuelto deducibles (ejemplo: algoritmo de la transferencia), pero, se puede decir que es verdaderamente con la inducción que el psicoanálisis opera."

Vemos así, en estas referencias, que la abducción no es prácticamente considerada.

Sin embargo, en el Post-analítico, tal como ya lo he señalado, su posición es fuerte al respecto a este procedimiento ya que indica que el concepto de abducción, lo que Peirce llamó también la "capacidad de adivinar", "the powering of guessing right", es fundamental en ciertas zonas de elaboración de saber en las que no se puede operar dicha capacidad de adivinar, ya que ninguna aplicación mecánica de lo ya sabido puede funcionar. Se necesita anticipación. No se puede – señala Miller – exactamente deducir, sino que hay que abducir."[17] Y, utilizando como ejemplo la introducción del concepto de post-analítico, muestra como su puesta al trabajo implica dicha operación de abducción ya que es algo que se recorta como nuevo sobre el fondo de lo que Peirce llamó la costumbre, el hábito. Es un modo inédito, de pensar algo en nuestra experiencia, en el dominio de la investigación.

Creo que, a partir de todo esto que estoy subrayando, se va dibujando el hilo de lo que me guía. Para hacerlo mas claro: 1) subrayo que, si abducción es igual a hipótesis (recuerden que Peirce también lo llama inferencia hipotética), nos encontramos ante lo que llamé al comienzo un uso operatorio del SsS, y que resalté a partir de la noción de suposición vacía. De acuerdo al desarrollo que les propongo, se trataría – por lo tanto - de un uso mas allá del Edipo, es decir, como en la ciencia (aquí sitúo la referencia a Encore) y, ubicable, en el campo de lo que Lacan ha considerado – a propósito de la psicosis – como la estructura misma de los fenómenos erróneamente llamados intuitivos (Peirce ubica dentro de ese campo a la abducción), es decir: la significación de significación. Sencillamente dicho, que cuando un elemento significante se presenta aislado (o bien, se lo aísla por la operación misma que está en juego), se produce algo así como un pasaje a lo real que implica la certidumbre de que eso algo quiere decir. Y si lo que eso quiere decir no lo concibo en términos de sentido sino de lógica a construir, tenemos abierto el camino para una elaboración novedosa, para una invención de saber[18].

Creo que se entiende por qué dije antes que los neopragmatistas no leyeron "De una cuestión preliminar…" Es que es precisamente en ese escrito donde Lacan tematiza y considera que "la función de irrealización no lo es todo en el símbolo. Pues para que su irrupción en lo real sea indudable, basta con que ésta se presente, como es común, bajo la forma de cadena rota"[19]. Y es también aquí donde caracteriza a los fenómenos "intuitivos" como el efecto de una anticipación del desarrollo "normal" de la significación tal como ésta se sitúa en la célula elemental del grafo. Podríamos decir que los neopragmatistas circulan indefinidamente por el círculo del desarrollo de la significación creando sucesivamente nuevos y nuevos puntos de capitón y manifestando- a través de su relativismo radical- su desprecio por lo real. Tal es así que Rorty llega a afirmar, por ejemplo, que los átomos no son nada real, sino que son también "construcciones sociales"[20]

Bien, ahora intentaré aclarar esta idea con un ejemplo, que también mostrará – eso espero - cómo la invención de saber es, necesariamente, colectiva.

 

4) Un ejemplo

Este ejemplo proviene de la presentación que hizo uno de nuestros AE, Gabriela D'Argentón, en la última noche de Enseñazas del Pase en la EOL – Bs.As.

Su testimonio conceptual, en dicha oportunidad, comenzaba así:

"Comienzo esta nueva elaboración tomando como punto de partida el testimonio trasmitido a ustedes articulándolo con algunas de vuestras preguntas. (Hay ya aquí una referencia a la elaboración colectiva del testimonio conceptual (enseñanza) que los AE van realizando ante la comunidad de la Escuela).

Por ello – continúa Gabriela D'Argentón - intentaré hoy cernir la relación posible entre:

a) el momento de concluir y la escritura.

b) lo escrito y la transmisión en el pase."

(...)"Cuando comenzó mi experiencia en el dispositivo del pase yo tenía sólo un escrito, aquél de la última sesión producido en la pared del consultorio del analista, inmediatamente después de lo que nombré "un efecto de anonadamiento". Lo nombré así, sin más, es decir, sin pensar un ápice lo que decía o, más precisamente, antes que cualquier significación acceda a cernir esa experiencia. Se trataba de un efecto de fuerte extrañeza corporal, liviandad, que no me permitía moverme normalmente. Efecto que resonaba en el cuerpo la sorpresa de un acontecimiento inesperado y paradojal: nada maravilloso ni espectacular –tal como la imaginería analizante suponía- sino más bien algo bastante simple y que, por ello, iluminó tan precisamente la propia estupidez subjetiva, marcando el borde del saber y plagando de consecuencias lógicas el acto - que hasta el momento no extraía- y sin las cuales él no existe." (....)

"La primera frase escrita en aquel papel fue: "estoy anonadada". Comenzaba así a significantizar una experiencia que había revelado para mí algo tan sorpresivo como incomprensible, tanto que en el mismo momento de escribir el punto final sobre la hoja, la certeza del fin de la cura se hizo evidencia.

Llamé a ese encuentro "la última sesión" y no a la siguiente cita que la analizante se había dado, tal como hacía dos años venía ocurriendo pero sin la menor aprehensión de lo que estaba ocurriendo, porque justamente allí radica su diferencia e inscribe su salto: mientras que en la primera (es decir la última sesión) el acto analítico había operado produciendo su torsión y sus consecuencias de elaboración a partir del corte que el acto implica, en la segunda se trataba de ir al Otro, allí donde había sido revelada su inexistencia, a transmitirle – no a demandarle - lo que era ya evidencia de certeza. Por eso no hubo allí nada del orden de la pregunta y sólo leí lo que había escrito transmitiendo al analista lo sucedido..." (...) "...certeza que se enunció: "vengo a decirle que mi análisis ha concluido".

Y ubica, a continuación, una frase que el analista profiere y que abre el lazo al pase institucional como posible: "sólo espero de usted esa escritura", por medio de la cual –concluye Gabriela D'Argentón - reorienta el trabajo producido en la transferencia a "la transferencia de esa escritura a la Escuela."

Hasta aquí, esta primer parte del testimonio.

Debo confesarles que cuando escuché esta primera parte, no pude menos que evocar, a partir de la referencia del "escrito producido en la pared" – con todo lo impersonal que eso tiene : ¿quién escribe?, ¿qué sujeto escribe eso? – la referencia bíblica que Lacan retoma muchas veces, la del capítulo del libro de Daniel, donde – en medio del festín de Belsasar (Balthasar) – una mano aparece súbitamente y escribe unas letras incomprensibles: mene, techel, phares.

Me sorprendió también que, al igual que lo que le ocurre a Balthasar, un efecto corporal fuera señalado por nuestra AE como primera respuesta a esa suerte de S1 aislado que se allí se escribía. Pero, y aquí la diferencia crucial que permite establecer una diferencia radical ante el SsS, lejos de recurrir ella – como lo hace Balthasar en la saga bíblica – al Otro para demandarle "¿qué es lo que eso quiere decir?", la certeza extraída del acto la lleva a concluir que, de ahora en más ella deberá construir (inventar) un saber a partir de esa experiencia. Es decir que, - y esta es mi lectura - partiendo de esa "significación de significación", de esa "pura significación de saber", de esa suposición vacía de significación inconsciente, partiendo de allí, ella avanzará en la elaboración en la invención de un saber pero en su estatuto lógico, desprovisto – por lo tanto - de una significación inconsciente ligada al Nombre del Padre.

Creo que ven a donde apunto: a ubicar en este momento de captación súbita, de intuición cierta, momento de salto donde se pasa de la indeterminación a la certidumbre, apunto a ubicar allí la operación de abducción de la cual hemos hablado.[21]

Pero, además, si bien la experiencia muestra el punto de separación con el analista, también señala que no ha sido sin esa lazo transferencial que esto se vuelve posible y señala desde entonces el carácter colectivo (al menos dos) en el primer paso para esta invención de saber.

Sin embargo, es necesario algo más: el pasaje al dispositivo del pase, donde dicha invención colectiva de saber no sólo se hace posible sino, también, manifiesta.

Gabriela D'Argentón concluyó así su presentación de esa noche:

"Esta certeza operó, en mi experiencia, una doble función. Por un lado, hacer de límite al decir, funcionar como su borde, al mismo tiempo que establecerlo, causarlo a este decir que se transmite. La certeza de la conclusión como experiencia revelada al fin de la cura señala el punto más irreductible de la transferencia que nombré como un "hay-nada-más": S del Otro tachado. De allí que, pienso, que la relación del decir del pasante no lo sea tanto a las significaciones del inconsciente, como a este momento final que reordena la lógica a transmitir. Encuentro allí también el desplazamiento que hay entre la asociación libre y la transmisión en el pase."(...)

"¿Qué lugar tienen entonces las intervenciones del pasador? Desde esta perspectiva (...) pienso que (...) sus intervenciones pueden señalar los saltos epistémicos que marcan impasses de demostración y que por ello mismo sirven de mojones anudando saber y real.

Tal como Lacan lo dice en su "Nota italiana": "naturalmente ese saber no está ya preparado. Porque hay que inventarlo. Ni más, ni menos, no descubrirlo". Así entonces el dispositivo del pase es un lugar hecho a la invención de saber."

Creo que se desprende con claridad entonces, que esa invención de saber no puede ser algo que se realice en soledad, necesariamente necesita del Otro – y aún cuando implique un salto con respecto al hábito instituido (nuevamente Peirce) – para su elaboración e invención.

Doy entonces un pasito mas: si ubicamos una dominancia – ya que esto no es absoluto – de la abducción en la perspectiva del pasante, ¿no podemos acaso ubicar una dominancia de la operación de inducción del lado de los carteles del pase? No son acaso ellos quienes – también colectivamente – a partir de un número limitado de casos también deberán, salto mediante, no sólo nominar sino elaborar el saber que de esos casos se deposita? Saber que, aunque llegue a generalizarse, jamás podrá ser considerado universal....A no ser, que se alcance a "demostrar lógicamente la imposibilidad de la relación – proporción sexual". (Lacan, "Nota Italiana"). Por ahora, esta imposibilidad se encuentra en el estado de una "conjetura de imposibilidad", ya que no fue aún demostrada.

 

5) No hay investigación individual

Me atrevo – respondiendo a una de las preguntas que me acercó Raúl Vera Barros (la pregunta apunta las diferencias que pudieran establecerse entre la investigación individual y la investigación en grupo) –, me atrevo a afirmar esto: no hay investigación individual.

Queda claro que no me refiero al hecho empírico de que alguien releve en soledad una lista bibliográfica y que haga elucubraciones de saber a partir de eso; me refiero a que – aunque así lo hiciera – el Otro, incluso el de los autores de las otras publicaciones, siempre está presente.

Y esto lo digo, por lo tanto, no sólo en referencia al psicoanálisis y al dispositivo del pase – que es colectivo por su estructura misma – sino también a partir de lo que ocurre en el campo de las llamadas "ciencias duras". Hay testimonios claros y múltiples de que los científicos, igualmente, deben juntarse, comunicarse, para intercambiar sus elaboraciones, sus experiencias, y demostrarlas.[22]

Incluso, en un bello libro que fue publicado en Bs.As. el año pasado y que se llama El último teorema de Fermat[23], se puede seguir muy nítidamente cómo, en el ámbito de la elaboración matemática, la interlocución es constante.

Además, menciono este libro porque allí se narra la aventura impresionante de cómo durante alrededor de 360 años, los matemáticos de todas las épocas se devanaron los sesos para poder demostrar el llamado último teorema de Fermat.

La historia es asombrosa: en el siglo XVII, Pierre de Fermat[24] hizo la sorprendente afirmación de que la razón por la que los matemáticos no podían encontrar una solución a la ecuación

n n n

x + y = z para n mayor que 2, era porque no existen soluciones.

Es evidente que Fermat no pudo haber examinado la infinidad de los números, pero estaba absolutamente seguro de que no existía ninguna combinación que se ajustara a la ecuación, pues su afirmación se basaba en una demostración. Pero...y he aquí la cuestión, Fermat agregó: "He encontrado una demostración maravillosa para este problema, pero...el margen es muy pequeño para escribirla". Y, finalmente, ¡casi cuatrocientos años después (1996) un inglés, Andrew Wiles, logra dicha demostración!...

Claro que esto no surgió de la nada. Lo antecedían los trabajos de una enormidad de matemáticos que se habían interesado en el tema y, especialmente, fue una palanca para su demostración lo que se llamó la conjetura de imposibilidad de Tanishama-Shimura, dos matemáticos japoneses, conjetura que fue verificada por Wiles y encontró allí el punto de apoyo para su demostración del teorema de Fermat.

Es notable también que, si bien Wiles tanto como Fermat podrían ser calificados como "ermitaños matemáticos"[25], y que Wiles tomó la sorprendente decisión de trabajar aislado y en secreto, contrariando lo que es la cultura de cooperación y colaboración en la que las matemáticas modernas se desarrollan, en un punto límite, se vio obligado – al igual que Fermat – a romper ese aislamiento y consultar a un tal Nick Katz para que sirviera de interlocutor en su elaboración.

No veo, por lo tanto, otra manera de llamar a esta increíble aventura que invención colectiva de saber; y, podríamos agregar, ¡cuánta confianza en la aseveración (¿abducción?) de Fermat para poder avanzar en la elaboración! ¿Y no es acaso una muestra acabada de la función del SsS en la elaboración matemática? Podemos decir que Wiles no se hizo el no-incauto con la aseveración de Fermat.

Voy a concluir aquí y, para ello, quiero precisamente tan sólo recordarles – una vez más - un pequeño párrafo de Jacques Lacan de su seminario XXI, Les non dupes errent, (Los no-incautos yerran), de su clase del 9 de abril de 1974, que creo viene muy bien al caso.

Allí, hablando del deseo de saber, del deseo de inventar el saber, Lacan dice:

"...Hubo ...tiempos milagrosos, tiempos que quisiera ver reproducirse bajo la forma de los psicoanalistas. Quisiera ver reproducirse en ellos esa especie de república que hacía que Pascal se carteara con Fermat, con Roberval, con Carcavi; con montones de personas vinculadas entre sí por algo que no se sabe qué es y que se había producido (....) y que hacía que hubiera gente que deseara saber más y más a propósito de esas cosas inverosímiles..."[26]

Tan solo me resta decirles: creo que vamos por buen camino…..Muchas gracias.

 


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Conferencia pronunciada en la Sección Rosario de la EOL el 23 de junio de 2000. (En notas al pie fueron agregadas algunas precisiones a posteriori).
  2. Descartes 11/12, Anáfora Editora, página 7 y siguientes.
  3. Miller, Jacques-Alain, "El ruiseñor de Lacan", en Del Edipo a la sexuación, Colección del ICBA (en prensa).
  4. Laurent; Eric, "Lo imposible de enseñar", en op. cit.
  5. L'invention collective, Didier Devillez Ëditeur, Bélgica, 1995.
  6. Couchan, Michèle, Nicolas Bourbaki, Faits y légendes, Editions du Choix, París, 1995.
  7. Miller, Jacques-Alain, "Cinco variaciones sobre el tema de "La elaboración provocada", en El cartel en el Campo freudiano, Editorial Eolia, 1991, pág. 16.
  8. Lacan, Jacques, Seminario 20, Aún, Paidós, Bs.As., 1981, pág. 171.
  9. Miller, Jacques-Alain, "Introducción al post-analítico", en El peso de los ideales", COL, Bs.As., 1999, pág. 22.
  10. Es lo que la célula elemental del grafo muestra en su piso inferior: el significado del Otro surge a partir de lo que ocurre en el lugar del Otro donde el Nombre del Padre es el garante, da la ley de su funcionamiento.
  11. Miller, Jacques – Alain, "El pase perfecto", en El peso de los ideales, op. cit., pág. 140-141.
  12. Miller, Jacques-Alain, De mujeres y semblantes, Cuadernos del pasador, nro. 1, Bs.As., 1992, pág. 33.
  13. Aníbal Leserre ha subrayado la perspectiva del pase como dispositivo de investigación colectiva en varias oportunidades. Por ejemplo, ver en Leserre Aníbal, " La elaboración del testimonio" en Documentos del dispositivo del Pase en la EOL, Serie de los AE, Colección Orientación Lacaniana, Bs.As. 2000, pág. 101 a 109.
  14. Miller, Jacques-Alain, "Introducción al post-analítico", op. cit., pág. 21.
  15. Puede localizarse aquí una divergencia planteada por Nelson Goodman con respecto a Peirce cuando señala que "…el crecimiento de nuestro conocer no se produce tanto por la formación o la fijación de una creen- cia (Pierce) sino por el avance de nuestro entendimiento". Es decir por ampliación del conocimiento, de la comprensión, y no por que se agregue algo nuevo. En Maneras de hacer mundos, Visor, 1990, pág. 43.
  16. Citado por Thomas Sebeok y J.Ubiker- Sebeok en El signo de los tres, Dupin, Holmes, Peirce, Editorial Lumen, Barcelona, 1989, pág. 336-37.
  17. Op. cit., pág. 16.
  18. En su curso Les us du laps del 8 de marzo de 2000, JAM plantea algo que se encuentra en la misma línea de lo que aquí proponemos. Señala: "Lo que Lacan llama la certidumbre…eso no es la conclusión matemá- tica, esa conclusión que parece sucederse sin ruptura de las premisas y entonces inscribirse en el marco del gran Otro…Lo que Lacan llama certidumbre supone un franqueamiento del Otro tachado. Hay algo en la certidumbre que es del orden de lo arbitrario o de lo aleatorio, o del acto, ella supone haber franqueado un salto." Y luego recuerda que el título "El tiempo lógico y el aserto de certidumbre anticipada" quiere decir que " se tiene la certidumbre antes de tener la demostración, que no se obtiene la demostración sino a partir de tener previamente la certidumbre."Es por esto que puede afirmar que "la demostración no es la investigación, la demostración se sigue de la certidumbre que viene antes.." Por lo tanto " la certidumbre no es una consecuencia, es una anticipación.." y es esto lo que obsesiona la reflexión de los matemáticos sobre el tema de la intuición matemática. (Traducción e itálicas del autor).
  19. Lacan, Jacques, op. cit., pág. 517. ( Hay un error en la traducción castellana que impide entender el sentido de la frase tal como la traducimos aquí y que oscurece lo que Lacan allí busca localizar: cómo el significante puede pasar a lo real y no remitirse siempre a otro elemento de la cadena significante).
  20. Rorty, Richard, ¿Esperanza o conocimiento? Una introducción al pragmatismo, Fondo de Cultura económica, 1997, pág. 98.
  21. Ernesto Sinatra, en su libro La racionalidad del psicoanálisis, señala lo siguiente: "...el modo en el que Charles Peirce define la abducción es equivalente a la estructura del acto. En ambos, se trata de una escansión, de un punto de corte con el pensamiento. Al modo de un relámpago producido en el pensamiento, la abducción interrumpe las cogitaciones – es decir, la consideración de los casos (en su potencial infinitud) – y efectúa un salto al límite: una idea nueva. (...) En este sentido, la abducción –con su estatuto paradójico– permite argumentar, establecer encadenamientos inductivo-deductivos, pero sólo a partir de fundamento que falta en el lenguaje." (op. cit., Plural editores, Bolivia, 1996, pág. 71-72.)
  22. Cf. Claude Brezinsky, El oficio del Investigador, Siglo XXI; de España editores, España, 1993.
  23. Singh, Simon, op.cit., editorial NORMA, Colombia, 1999.
  24. Fundador del cálculo de probabilidades.
  25. Op.Cit. pág. 313.
  26. Lacan, Jacques, op. cit. Clase del 9 de abril de 1974.